cottage life

Bienvenidos a mi rincón cottage

Hay casas que se construyen con ladrillos y otras que, poco a poco, se van construyendo con pequeños rituales, como el olor de un bizcocho recién hecho, unas puntadas junto a la ventana, flores recogidas del jardín o una mesa preparada para ninguna ocasión especial.

Este es uno de esos días. La mañana ha empezado con el horno encendido y la casa entera huele a manzana y canela. En la mesa del salón hay un bastidor con un bordado a medias (unas ramitas de lavanda que llevo varios días bordando sin prisa), y junto a la puerta, un ramo de margaritas que he cortado hace un rato, todavía con gotas de rocío.

No es un día especial. O quizá sí lo es, precisamente porque hoy empieza algo que llevaba tiempo queriendo hacer, abrir este rincón y compartirlo contigo.

Todas las imágenes se han generado con fines ilustrativos

Por qué nace En Modo Cottage

Hace tiempo que sentía la necesidad de tener un lugar donde guardar todo esto. No solo las recetas que preparo siguiendo el ritmo de las estaciones o los proyectos de bordado que voy haciendo poco a poco, sino también esa manera de entender el día a día que no siempre es fácil de explicar.

Vivir en modo cottage, para mí, no tiene que ver con vivir en el campo ni con tener una casa de revista. Tiene que ver con una decisión, la de elegir hacer las cosas con las manos, dedicarle tiempo a lo que de verdad importa y encontrar belleza en lo más sencillo.

En amasar un pan un domingo por la mañana. En remendar un mantel en lugar de tirarlo. En bordar algo bonito simplemente porque sí.

Este blog nace para guardar precisamente eso. Recetas sencillas, labores, proyectos hechos a mano y pequeñas ideas para vivir un poco más despacio.

Qué encontrarás aquí

Imagina que entras en una casa donde siempre hay algo haciéndose. En la cocina, una masa que reposa. En el cesto junto al sofá, unas madejas de algodón esperando. En la mesa, unas telas recién cortadas. Eso es lo que quiero que sea este blog, un sitio al que venir a buscar inspiración.

Aquí habrá de todo un poco, siempre con ese hilo común de lo hecho a mano y lo vivido sin prisas:

–Recetas de temporada. Bizcochos, panes, mermeladas, tartas rústicas, galletas para la merienda y platos sencillos con ingredientes de cada momento del año. Cocina de la de verdad, sin complicaciones.

–Bordado. Punto de cruz, bordado libre, pequeños diseños florales para bordar en servilletas, manteles, cojines o bolsitas de tela. Siempre con explicaciones paso a paso.

–Costura y crochet. Proyectos pequeños y accesibles: fundas, bolsas, cestas de ganchillo, delantales, cosas útiles y bonitas que se pueden hacer con materiales sencillos.

–Manualidades y decoración natural. Ideas para decorar la casa con lo que nos da cada estación: coronas de flores secas, velas, centros de mesa, detalles hechos con materiales naturales.

–Pequeños rituales cotidianos. Porque, a veces, lo más importante no es el proyecto terminado, sino el rato que pasamos haciéndolo. Preparar la mesa para cenar, poner flores frescas, encender una vela al caer la tarde.

Hacer las cosas con las manos

Vivimos rodeados de todo hecho y todo preparado. Compramos lo que necesitamos con un clic, recibimos paquetes todos los días y, a veces, ni siquiera abrimos alguno. Pero hay algo que ninguna compra puede darnos, la satisfacción de haber hecho algo con nuestras propias manos.

Cada puntada cuenta una historia. Cada bizcocho que sacamos del horno huele a casa de verdad. Cada servilleta bordada lleva dentro un rato de calma que nos hemos regalado.

Se trata de disfrutar del camino. De sentarse un rato con el bastidor, poner algo de música suave y dejar que las manos trabajen mientras la cabeza descansa.

Eso es lo que quiero compartir aquí. Cosas que puedas hacer tú también, con lo que tengas en casa, a tu ritmo.

Crea. Relájate. Disfruta del proceso.

Ingredientes para el bizcocho

🍎 Receta inaugural: bizcocho de manzana y canela

No podía abrir este blog sin una receta, y tenía que ser esta. Es el bizcocho que preparo cuando quiero que la casa huela a hogar. Muy fácil, muy reconfortante y perfecto para merendar con una taza de té.

Ingredientes

  • 3 manzanas (mejor reinetas o golden, que son más aromáticas).
  • 200 g de harina.
  • 150 g de azúcar.
  • 3 huevos.
  • 100 ml de aceite de oliva suave.
  • 100 ml de leche.
  • 1 sobre de levadura química.
  • 2 cucharaditas de canela molida.
  • 1 pizca de sal.
  • Un poco de azúcar moreno y canela para espolvorear por encima.

Preparación

Empieza precalentando el horno a 180 °C y forrando un molde redondo de unos 22 cm con papel de hornear.

Pela las manzanas, quítales el corazón y córtalas en láminas finas. Resérvalas en un cuenco con un poquito de zumo de limón para que no se oscurezcan.

En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla quede espumosa y blanquecina. Añade el aceite de oliva y la leche, y mezcla bien. Incorpora la harina tamizada junto con la levadura, la canela y la pizca de sal. Remueve con movimientos envolventes hasta tener una masa homogénea.

Añade la mitad de las láminas de manzana a la masa y mezcla con cuidado. Vierte todo en el molde. Coloca el resto de las láminas de manzana por encima, formando un dibujo bonito si te apetece, o simplemente repartiéndolas sin más. Espolvorea con una cucharada de azúcar moreno y un toque de canela.

Hornea durante 40-45 minutos, hasta que al pincharlo con un palillo salga limpio. Déjalo enfriar un poco antes de desmoldarlo.

Un consejo: este bizcocho está mejor de un día para otro, cuando las manzanas han soltado todo su jugo y la miga se ha asentado. Si puedes esperar, merece la pena.

🌿 Primer proyecto: una ramita de flores bordada en una servilleta de lino

Para acompañar la receta, un pequeño proyecto de bordado que puedes hacer en una tarde. Algo muy sencillo y muy cottage: bordar unas flores silvestres en la esquina de una servilleta de lino. Un proyecto sencillo si estás empezando o si, simplemente, quieres pasar un rato tranquilo con aguja e hilo.

Necesitarás

  • Una servilleta de lino o algodón de color natural (también puedes usar un trozo de tela de lino y hacerte tú misma la servilleta).
  • Bastidor pequeño de 15 o 18 cm.
  • Aguja de bordar.
  • Hilos de bordar en verde oliva, verde claro, rosa empolvado, blanco roto y un toque de mostaza o amarillo suave.
  • Lápiz soluble en agua o jaboncillo de sastre para marcar el diseño.
  • Tijeras de bordar.

El diseño

Vamos a bordar una ramita sencilla con tres o cuatro florecillas silvestres, unas hojas pequeñas y un par de capullos. El dibujo cabe en un espacio de unos 6 × 4 cm, así que queda discreto y elegante en la esquina de la servilleta.

Puntos que utilizaremos

  • Punto de tallo para la rama principal y los tallitos.
  • Punto de margarita (o punto de cadeneta suelto) para los pétalos de las flores.
  • Nudo francés para el centro de cada flor y para los capullos cerrados.
  • Punto de hoja (o punto recto) para las hojas pequeñas.

Paso a paso

1. Prepara la tela. Plancha la servilleta y colócala en el bastidor, tensando bien. Marca con el lápiz soluble una línea curva suave en la esquina: ese será el tallo principal de tu ramita. Añade unas líneas más cortas saliendo del tallo, donde irán las flores y las hojas.

2. Borda el tallo. Con dos hebras de hilo verde oliva, borda el tallo principal en punto de tallo. Haz que la línea sea ligeramente curva, como una rama real. Borda también los tallitos secundarios.

3. Borda las flores. Con dos hebras de rosa empolvado, haz los pétalos de cada flor en punto de margarita: cinco o seis pétalos alrededor de un centro. Varía los tamaños: unas flores más abiertas, otras con solo tres pétalos, como si estuvieran de lado. Añade alguna en blanco roto para dar variedad.

4. Borda los centros y capullos. Con una hebra de mostaza o amarillo, haz un nudo francés en el centro de cada flor. Para los capullos cerrados, haz dos o tres nudos franceses juntos en rosa, en el extremo de un tallito.

5. Borda las hojas. Con dos hebras de verde claro, haz hojas pequeñas con punto recto: dos puntadas que se unen en la punta, como una hoja alargada. Repártelas a lo largo del tallo.

6. Remata. Retira el bastidor, borra las marcas de lápiz con un poco de agua fría y deja secar la servilleta en plano. Plancha por el revés con cuidado.

Y ya está. Una servilleta bordada a mano, lista para poner en tu mesa junto al bizcocho recién hecho. No necesita nada más.

Vuelve cuando quieras

Esto es solo el principio. Poco a poco iré llenando este rincón con más recetas, más bordados, más ideas pequeñas para hacer la vida un poco más bonita y un poco más lenta. Proyectos para todas las estaciones, cosas fáciles, cosas con las que disfrutar.

Así que quédate si te apetece. Vuelve siempre que necesites un rato tranquilo. Aquí siempre habrá algo esperando: una receta nueva, un patrón de bordado, una idea para hacer con las manos.

Como si entraras en casa y alguien te dijera: siéntate, que acabo de hacer bizcocho.

Bienvenida. Bienvenido. Esto acaba de empezar.

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